El hombre corrompe la creación de Dios (parte 1)
Y vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera. Y Fue la tarde y la mañana del día sexto.
Génesis 1:31
En el libro de Génesis, la biblia describe como Dios creó todo lo que conocemos: la luz y tinieblas; los cielos, la tierra y las aguas; las lumbreras y todos los anímales que habitan en las alturas y profundidades de los mares. Todo esto fue llevado a cabo en los primeros cinco días de la creación y recién en el sexto, Dios creó al hombre a su imagen y semejanza, varón y hembra. Esta fue la última creación de Dios ya que el séptimo día reposó de todas sus obras.
Desde el comienzo en la biblia se mencionan las características que distinguen al hombre del resto de la creación y el rol fundamental que Dios le encomendó como administrador en el huerto del Edén. Desde entonces y hasta los días de hoy, nosotros hemos señoreado sobre toda la creación de Dios y hemos tomado provecho de todos los frutos que ella nos ha dado que fueron la base para construir todo lo que hoy en día conocemos, ya que desde la fruta que consumimos hasta el más moderno teléfono celular ha sido formado con lo que Dios creo inicialmente. Ese ha sido nuestro rol a lo largo de los años como habitantes este planeta y lo seguirá siendo hasta los días de la venida de Dios.
Pero, ¿ha estado el hombre a la altura de la responsabilidad que Dios le encomendó? Ciertamente que el hombre fue capaz de construir grandes cosas que han sido de mucha utilidad para todos y que han facilitado la vida cotidiana tal y como la conocemos. Eso es innegable, pero, el hombre también ha sido responsable de otras invenciones que han afectado negativamente sobre la creación de Dios y que progresivamente contribuyen a su destrucción y corrupción.
Ese es el punto sobre el cual reflexionaremos como Iglesia, en como el hombre está corrompiendo la creación de Dios y como estas acciones repercuten en todos los ámbitos: la naturaleza, la sociedad, la familia y el cuerpo del hombre.
Era bueno en gran manera.
La creación de Dios es perfecta y eso podemos comprobarlo no sólo por la belleza de los paisajes que naturalmente existen sino también por su funcionamiento que hace que la hacen autosuficiente: el sol da luz y calidez sobre todas las regiones de la tierra, esa misma calidez es la que hace que una pequeña porción de las aguas de los mares se evapore y luego se conviertan en nubes que rompen y riegan toda la superficie, dando agua dulce a todas las especies y fomentando el crecimiento de la vegetación, que sirve también como alimento a otras especies.
Todo el engranaje de la naturaleza crea un circulo perfecto donde ella misma produce lo que ella misma necesita. Y ese engranaje es el que sienta las bases necesarias para que la humanidad se desarrolle y habite en este mundo. Es por eso que podemos afirmar la perfección de la creación de Dios y afirmar lo que dice su palabra: que todo lo creado era bueno en gran manera.
Pero el hombre como administrador ha cometido grandes errores que han alterado el funcionamiento de la naturaleza, con enormes efectos negativos y altamente destructivos sobre este mundo. Gracias al hombre especies enteras se han extinguido y otras tantas corren ese mismo peligro; grandes reservas naturales han sido cambiadas y afectadas por la acción del hombre, existiendo hoy lugares que ya no son buenos para la vida y que deben abandonarse. En definitiva, el hombre está destruyendo la creación de Dios.
Hoy en día escuchamos con mayor frecuencia alertas que se hacen sobre el calentamiento global y como este repercute sobre el cambio climático y su impacto en nuestro planeta. Pero lo cierto es que la biblia ya nos ha alertado a nosotros los creyentes sobre todo esto y lo establece como señales de los últimos tiempos, previas a la venida del hijo de Dios.
Y oiréis de guerras y rumores de guerras; mirad que no os turbéis, porque es necesario que todo esto acontezca, pero aún no es el fin.
San Mateo 24:6-7
Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino, y habrá pestes, y hambres, y terremotos en diferentes lugares.
Es así entonces como comprendemos que, el accionar del hombre está contribuyendo al deterioro de la creación de Dios y que esto es inevitable, pues esto mismo servirá como las señales que deben suceder previa a la venida de Dios. Por lo tanto, sabemos que no sólo estas cuestiones no se detendrán, sino que además empeorarán hasta el día del juicio final donde también aguarda una liberación para la creación de Dios, que será libertada de la esclavitud de corrupción a la cual es hoy sometida.
Entonces, considerando que es inevitable este deterioro y que forma parte del plan de Dios, ¿vale la pena esforzarse en el cuidado del medio ambiente? Si y es una responsabilidad que tenemos los hijos de Dios como buenos administradores de todas las cosas que Dios nos ha dado. Aún más recordando que todo lo que vemos, pertenece a Dios.
De Jehová es la tierra y su plenitud. El mundo, y los que en el habitan.
Salmos 24:1-2
Porque él la fundó sobre los mares y la afirmo sobre los ríos.
Conforme a la voluntad de Dios.
A éstos les parece cosa extraña que vosotros no corráis con ellos en el mismo desenfreno de disolución, y os ultrajan; 5 pero ellos darán cuenta al que está preparado para juzgar a los vivos y a los muertos.
1 Pedro 4:4
También nos insta a no conformarnos al siglo donde vivimos, sino por el contrario ser continuamente transformados mediante la renovación de nuestro entendimiento, para vivir conforme a la voluntad de Dios, agradable y perfecta.
Somos peregrinos en esta tierra y esperamos hasta alcanzar la morada que Dios fue a preparar para nosotros. Pero mientras tanto, estamos en este mundo y debemos afrontar el desafío de no ser contaminados con las “nuevas costumbres” que algún miembro de la sociedad quiere instaurar.
Hoy en día se promueven ideas que van en contra de la creación por parte de Dios y que son repetidas continuamente en televisión, señales de radio y redes sociales. Conceptos como el matrimonio, el aborto o la ideología de género, por mencionar algunos, son constantemente debatidos, buscando restarles valor o importancia a las cuestiones de fondo.
El matrimonio.
“Hoy ya no es necesario casarse”, “Nada es para toda la vida” o “Antes había que casarse, ahora no”. Estas son algunas de las frases que continuamente son propagadas por el mundo y que son compartidas por la mayoría de la sociedad. Lo cierto es que, analizando la sociedad actual, vemos como hace no muchos años atrás era impensado que un hombre y una mujer convivan sin casarse y hoy en día es algo sumamente común de encontrar. En ese sentido, la sociedad (el mundo) le ha restado valor al matrimonio y se lo entiende más bien como una tradición o trámite que sólo algunos miembros aún llevan a cabo.
Lo cierto es que, el matrimonio fue instruido por Dios y refleja la unión entre un hombre y una mujer y la conformación de una sola carne, que no puede ser separada por el hombre. Conforman una familia.
Él, respondiendo, les dijo: ¿No habéis leído que el que los hizo al principio, varón y hembra los hizo, y dijo: por esto el hombre dejará padre y madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne?
San Mateo 19:4-6
Así que no son ya más dos, sino una sola carne, por tanto, lo que Dios juntó, no lo separé el hombre.
Es por ello que el matrimonio constituye una institución fundamental para el pueblo de Dios y que conlleva una serie de obligaciones y deberes a cumplir para hacerlo acorde a la voluntad de Dios. El principal cuidado que los hijos de Dios deben tomar es el de no restar importancia al matrimonio, sino por el contrario, tomarlo con suma responsabilidad preparándonos antes del matrimonio y para honrarlo día a día, luego de efectuada la unión.
El mundo no lo ve así y constantemente avanza en restringirlo a una mera cuestión de legislación. Primero, el avance fue promover el “matrimonio igualitario”, permitiendo así que personas de igual sexo se mantengan una unión frente a la ley; pero ha continuado al establecer un valor negativo al hecho de casarse. Por ejemplo, si dos personas de igual sexo contraen “matrimonio” es un hecho destacable y de gran valor que merece ser reconocido y celebrado, pero si un varón y mujer deciden contraer matrimonios, estos son “tontos”.
La biblia menciona, que, en los postreros tiempos, personas con la conciencia cauterizada, se prohibirá el matrimonio.
Pero el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios; por la hipocresía de mentirosos que, teniendo cauterizada la conciencia, prohibirán casarse, y mandarán abstenerse de alimentos que Dios creó para que con acción de gracias participase de ellos los creyentes y los que han conocido la verdad.
1 Timoteo 4:1-3
Es por esto último, que no debemos sorprendernos por el camino que la sociedad seguirá, sino que debemos mantenernos en lo que la palabra de Dios nos enseña, aun cuando nos ultrajen, ya que todos daremos cuentas a Dios.
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