Vidas santas, perfiles santos.
Vivimos en tiempos donde tenemos a disposición muchas formas de comunicarnos con nuestros seres queridos, amigos y también desconocidos, todo a través de las redes sociales. Cada vez son más las personas que deciden crear una cuenta para compartir pensamientos, imágenes de sus últimas vacaciones y todo tipo de información personal. Se trata de una tendencia que se ha instalado y los hijos de Dios, no son exentos a ella.
El aislamiento social que inicio en marzo del 2020 por la pandemia del Coronavirus ha obligado a muchos a buscar en las redes sociales el medio para comunicarse, trabajar, estudiar, celebrar cumpleaños, entretenerse y recibir y compartir palabra de Dios.
No se trata de algo nuevo, muchos cristianos llevan varios años dentro de estas redes sociales ya que por ejemplo, Facebook, una de las redes sociales más populares, lleva en internet más de 16 años; Youtube, 15 años; Whatsapp 11 e Instagram 10 años. Y estas son sólo algunas.
Ahora bien, ¿que se menciona en la palabra da Dios sobre el uso de las redes sociales? Ciertamente la biblia fue escrita cientos de años antes de la existencia de internet y por consiguiente las redes sociales, y si bien no las menciona, la palabra de Dios tiene validez incluso en esta época que estamos atravesando.
“Habéis, pues, de serme SANTOS, porque yo Jehová soy santo, y os he apartado de los pueblos para que seáis míos.”
Levítico 20:26 (RVR60)
La palabra de Dios llama a los creyentes a ser santos y es tal su importancia que la santidad es abordada en más de 70 pasajes bíblicos. Ser santo significa estar separado exclusivamente para un plan y un propósito de Dios, es una condición que diferencia a los que creen en Dios de los que no, puesto que, sin ella, es imposible ver a Dios. La santidad no es una apariencia y forma externa, no se trata tampoco de guardar y cumplir las leyes y regulaciones de la sociedad donde los creyentes viven. Ser santo es, más bien, un atributo de la naturaleza de Dios y es justamente una condición que Dios quiere que sus hijos cumplan siempre.
Esta santidad demandada, incluye cada área de las vidas de los hijos de Dios. Todas y cada una de las esferas que forman parte de su diario vivir deben estar atravesadas por este atributo de Dios. Y eso incluye, por lo tanto, a las redes sociales que los creyentes utilizan.
Con el correr de los años, el uso de internet y las redes sociales ha aumentado, alcanzando cifras históricas e incluyendo a personas de todas las edades: adultos mayores, jóvenes y niños se encuentran en ellas de forma simultánea. Pero ¿cuál es la mejor forma de usar estas redes sociales? ¿Cómo puede, un cristiano, reflejar su santidad en internet?
Así como los creyentes cuidan su vida social, también deben cuidar la imagen que bridan a través de sus perfiles en internet, procurando en todo momento reflejar la santidad que llevan consigo. Porque es en esos espacios donde se comparten con familiares, amigos y también desconocidos, eventos importantes, fotos de cumpleaños, reuniones con amigos, viajes, una comida nueva que preparamos, etc. Lo cierto es que si los cristianos llevan una vida en santidad, sus redes sociales reflejarán la misma santidad. Será algo natural en la vida del cristiano.
Sin embargo, consciente o inconscientemente, los hijos de Dios podrían hacer un mal uso de las redes sociales, fomentando por ejemplo, relaciones ilícitas, difamando a otros, mostrando una vida inmoral y sin reglas, utilizando un vocabulario sucio o malintencionados, haciendo comentarios hirientes, juzgando a otros; en resumen, dando una imagen al mundo que no refleja la santidad y mucho menos los valores dictados por la palabra de Dios.
Los creyentes, corren el riesgo de dar un mal testimonio de sus vidas, permitiendo que otras personas vean que, a pesar de ser hijos de Dios, viven desordenadamente; o que aprovechan las redes para señalar la vida de los demás y confrontar a otros, mediante comentarios y acusaciones.
Por otro lado, podría ser que el contenido que se publique en internet sea acorde a la voluntad de Dios, pero también allí se debe recordar a aquellas personas que el apóstol Pablo llama de “débil consciencia”; quienes podrían verse afectados malinterpretando el contenido o mensaje que hay detrás de una publicación. En esos casos el consejo de la palabra de Dios para los creyentes es abstenerse por amor a ellos, recordando que los creyentes no deben ser de tropiezo para otros.
La santidad de Dios debe abarcar toda la vida de sus hijos. No es una tarea sencilla y por el contrario es un ejercicio diario y constante que sólo se logra mediante la gracia y misericordia de Dios. Los cristianos que deseen buscar esa santidad, ante todo deben estar alertas en cada paso que den, en cada foto, comentario y en definitiva, en cada interacción que hagamos.
Es importante tener presente que la santidad no es una apariencia, sino una condición alcanzada al vivir conforme a la voluntad de Dios. Es por ello que no hay pecado o virtud en hacer o no hacer uso de las redes sociales. Ellas no convierten a los cristianos en más o menos espirituales. Una persona podría utilizar un perfil en Instagram para hablar exclusivamente de Dios y compartir textos bíblicos, alabanzas y difundir los valores de la familia de Dios, pero sin embargo, llevar una vida pecaminosa, alejada de Dios. Eso no es santidad.
No se trata de que los hijos de Dios aparenten tener una vida santa en las redes sociales, se trata de que vivan realmente en santidad en todo momento. Siendo cuidadosos con todas las decisiones de sus vidas para realizarlas siempre bajo la voluntad de Dios y su palabra; pues como dice su palabra: debemos buscar la paz con todos y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor.
