39 Convención de Dorcas – Día 3

El último día de nuestra Convención comenzó con el culto de la mañana, coordinado por nuestra Pastora de Bariloche, Edith Figueroa. Como primer coro se entonó “Regocíjate y canta”.

La palabra de Dios estuvo también a cargo de nuestra Pastora, quien compartió la lectura de Isaías 12:8.

Luego, dos hermanas de Bariloche presentaron una dinámica muy especial: cantaron distintos coros acompañados de mímicas, y la hermana que lograba adivinar correctamente cada coro recibía un premio.

Continuando con la mañana de alabanzas, todas juntas entonaron los coros “Temprano yo te buscaré”, “A veces me siento débil”, “Un paso más” y “Mis manos están llenas”.

La mañana estuvo llena de alabanzas y oportunidades libres, es decir que las hermanas tuvieron la oportunidad de expresar su gratitud y adorar al Señor:

  • Soledad Roldán, junto a hermanas de distintas iglesias, cantó “Paz en la tormenta”.
  • Doris Castro, Belinda Pérez, Gladys Pérez y Lorena Pérez, de la iglesia de El Tunal, alabaron al Señor con “No todo será tristeza”.
  • Beatriz Cabrera, junto a un grupo de hermanas de Centenario, entonó “Eres la luz de mis ojos”.
  • Ana Guaitiao, de Bariloche, cantó “Él es poderoso”.
  • Mirta Toro, de Belgrano, entonó el coro “Iglesia despierta”.
  • Azucena, de Centenario, cantó “Está en la montaña, en el mar”.
  • Nancy Rodriguez, de Palermo, alabó al Señor con “Cómo no alabarte, Señor”.
  • Cristina, junto a hermanas de su congregación y de las iglesias de Belgrano, Centenario y Choele Choel, cantó “Mora en mi vida”.
  • La pastora Edith, junto a las hermanas de Bariloche, entonó “Te necesito, Señor”.

Para continuar con el servicio, todas juntas alabaron a Dios con el coro “Si alguien te pregunta”. Luego, nuestra Pastora Pilar se hizo cargo de la reunión para dar paso a una comedia presentada por la iglesia de Belgrano.

La obra representó la historia de una mamá agotada y apurada que se esfuerza por preparar el desayuno para su familia.

Cuando llegan su mamá y sus hijas, cada una tiene sus propios planes y se marcha, dejándola sola y con la sensación de que su esfuerzo no es valorado. Frustrada porque nadie reconoce todo lo que hace, comienza a quejarse. Sin embargo, a pesar de las luchas, el cansancio y las dificultades que aparecen en el camino, decide continuar corriendo la carrera de la fe junto a sus hermanas, confiando en Dios y perseverando hasta el final.

Al finalizar la obra, las Pastoras entregaron a cada convencional una lapicera con el logo de las Dorcas, como recuerdo de esta hermosa Convención.

La hermana Alejandra Aceval, de Centenario, tuvo también el hermoso gesto de regalar una escarapela a cada una de las Pastoras.

Por su parte, la Iglesia sede hizo entrega de dos presentes para todas; Un porta cubiertos y porta elementos de higiene, como tambien una hermosa chalina.

Para finalizar la reunión de la mañana, la hermana Mónica Pucheta elevó una oración al Señor.

Luego, todas las hermanas se dirigieron a almorzar y tuvieron parte de la tarde libre para recrearse, compartir y disfrutar juntas de un momento de compañerismo.

Durante la tarde se realizó la foto Nacional de Dorcas para recordar tal evento.

Reunión de Clausura

Llegamos así a la última reunión de nuestra Convención, que estuvo a cargo de nuestra Pastora Pilar.

Durante este último encuentro se entonó en dos oportunidades el Himno N.º 91, con el propósito de que todas las hermanas pudieran aprenderlo y, de esta manera, cantarlo juntas. Luego, la Pastora nos llevó a reflexionar sobre la alabanza “Más cerca, oh Dios, de Ti”, destacando cómo, a través de sus palabras, podemos recordar y experimentar la cercanía de Dios aun en medio de las diferentes circunstancias de la vida.

En este contexto, la Pastora compartió un testimonio de sanidad y protección divina ocurrido durante un viaje realizado en una Convención de Jóvenes en Bariloche. A través de esta experiencia, destacó el poder de la oración intercesora y la importancia de la unidad del pueblo de Dios, reconociendo que fue la mano del Señor la que guardó su vida. Con profundo agradecimiento, mencionó especialmente a una hermana que intercedió fielmente por ella durante todos los días, dejando una enseñanza central para toda la congregación: La unidad del pueblo de Dios. Más allá de las diferentes localidades e iglesias a las que pertenecemos, somos un solo pueblo en Cristo, llamado a sostenernos, acompañarnos y orar unos por otros.

Luego se dio paso a las oportunidades, donde diferentes iglesias compartieron alabanzas:

  • Centenario: “Porque siempre has estado conmigo”.
  • Tres Arroyos: “Cuando pases por las aguas”.
  • Choele Choel: “Divino compañero del camino”.

Finalizadas las oportunidades, se realizó el servicio de ofrenda, acompañado por la alabanza “Anoche soñé”. La hermana Ramona Sánchez, de Centenario, estuvo a cargo de realizar la bendición de la ofrenda.

Palabra de Dios: Isaias 60: 1 – 4

Levántate, resplandece; porque ha venido tu luz, y la gloria de Jehová ha nacido sobre ti.

Porque he aquí que tinieblas cubrirán la tierra, y oscuridad a las naciones; más sobre ti amanecerá Jehová, y sobre ti será vista su gloria.

Y andarán las naciones a tu luz, y los reyes al resplandor de tu nacimiento.

Alza tus ojos alrededor y mira, todos estos se han juntado, vinieron a ti; tus hijos vendrán de lejos, y tus hijas serán llevadas en brazos.

La Pastora nos transmitió un fuerte llamado a levantarnos, no permaneciendo paralizados espiritualmente ni atrapados en situaciones del pasado. Nos animó a ser luz y a reflejar la presencia y la paz del Señor aun en medio de las dificultades. Para desarrollar esta enseñanza, tomó como ejemplo al mendigo cojo de la puerta de la Hermosa, relatado en el libro de los Hechos, y también hizo referencia a la mujer de Lot, como una advertencia acerca de los peligros de permanecer atados al pasado o estancados frente a las dificultades. Nos recordó que Dios realiza la obra milagrosa, pero que también existe una responsabilidad y una decisión personal de cada creyente: Levantarse y avanzar. En este sentido, destacó que nuestra confianza no debe estar puesta en lo material, sino en aquello que proviene del Espíritu Santo.

Recordando las palabras de Pedro y Juan: “No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy”, enfatizó que la verdadera riqueza del creyente es la presencia del Espíritu Santo, capaz de transformar nuestras vidas y nuestros hogares. Asimismo, nos exhortó a conservar la paz en medio de las pruebas, entendiendo que ser luz también significa transmitir paz, prudencia y fe, en lugar de angustia, preocupación y quejas frente a las dificultades cotidianas, como los problemas económicos o las diferentes circunstancias que atraviesan nuestras familias.

Hacia el final del mensaje, la Pastora hizo especial énfasis en una hermosa promesa de Dios relacionada con la familia: “Tus hijos vendrán de lejos y tus hijas serán llevadas en brazos”. Esta palabra se convirtió en uno de los momentos más emotivos de la reunión, especialmente para aquellas familias que tienen hijos apartados de los caminos del Señor. Como ejemplo de perseverancia, mencionó a Rispa, quien cuidó incansablemente de sus hijos y no se rindió. A través de esta enseñanza comprendimos que las batallas familiares no se ganan solamente mediante discusiones o palabras dentro del hogar, sino que muchas veces deben ser libradas en el altar, mediante la oración y la intercesión.

Como cierre del mensaje, invitó a toda la congregación a pasar al frente para derramar delante de Dios sus cargas y peticiones por sus hogares, culminando este momento con una sentida oración de intercesión y entrega, guiada por la Pastora Claudia Ceballos.

Antes de finalizar la reunión, la Pastora Pilar realizó un agradecimiento especial a la hermana Marita Cid, de la Iglesia de Neuquén, quien no pudo estar presente en la Convención, pero tuvo el hermoso gesto de enviar un presente para todas las Dorcas.

A continuación, se dio la oportunidad a la Pastora Marisol Sarmiento, de Palermo, quien expresó su profundo agradecimiento a la Iglesia sede por las cálidas atenciones recibidas durante estos días. Agradeció especialmente la disposición de las familias que abrieron sus hogares para brindar hospedaje, como así también el servicio realizado en los comedores, donde las hermanas fueron recibidas con exquisitas comidas y, sobre todo, con mucho amor. Elevó sus deseos para que Dios continúe bendiciendo a cada hermano y hermana que colaboró, y que multiplique abundantemente todo aquello que fue entregado con amor al servicio de su pueblo.

A posterior, tuvo la oportunidad a la Pastora Mirta Cárcamo, de la Iglesia de Choele Choel, quien extendió la invitación para que, si Dios lo permite, la próxima Convención de Dorcas pueda realizarse allí.

Con gran entusiasmo y alegría se dio finalización a esta última reunión con la alabanza “Solo no estoy”, entonada por la Iglesia sede, para luego culminar con la oración final a cargo de la Pastora Noemí Andaur.

De esta manera, llegamos al cierre de una Convención que nos permitió compartir, aprender, adorar y, sobre todo, experimentar una vez más el amor y la fidelidad de nuestro Dios.

Agradecemos profundamente al Señor por habernos permitido vivir estos días de comunión y bendición, por cada hermana que pudo ser parte de esta Convención y por cada familia que abrió sus puertas para recibirnos.

Nos despedimos con el deseo y la esperanza de que, si es la voluntad de Dios, podamos volver a encontrarnos el próximo año para seguir compartiendo como un solo pueblo, unidos en fe y amor.

¡Dios continúe bendiciendo a cada una de nuestras Dorcas y a sus familias!

🌷 GRACIAS 🌷 39º Convención de Dorcas – Día 2